Una fe que nos sostiene
Somos una comunidad cristiana que confiesa a Jesucristo como Señor y Salvador, y que busca vivir el evangelio con fidelidad, esperanza y servicio. Como iglesia presbiteriana, creemos en un Dios de gracia que llama, acompaña y transforma la vida de las personas y de la comunidad.
​
Nuestra fe se nutre de la Escritura, se expresa en la adoración y se vive en el amor al prójimo, el cuidado de la dignidad humana y el compromiso con la justicia y la reconciliación.
En qué creemos
Jesucristo, centro de nuestra fe
Creemos que Jesucristo es la revelación plena del amor de Dios. En su vida, muerte y resurrección reconocemos el llamado a una vida nueva, marcada por la gracia, el perdón y la reconciliación.
La Escritura
Recibimos la Biblia como testimonio fiel de la obra de Dios y como guía para la fe y la vida. Leemos la Escritura en comunidad, con oración, estudio y discernimiento, confiando en la acción del Espíritu Santo.
La gracia de Dios
Afirmamos que somos salvados por la gracia de Dios, no por nuestros propios méritos, y que esta gracia nos libera para vivir con gratitud, responsabilidad y esperanza.
Una fe reformada que piensa y discierne
Somos una comunidad cristiana que confiesa a Jesucristo como Señor y Salvador, y que busca vivir el evangelio con fidelidad, esperanza y servicio. Como iglesia presbiteriana, creemos en un Dios de gracia que llama, acompaña y transforma la vida de las personas y de la comunidad.
​
Nuestra fe se nutre de la Escritura, se expresa en la adoración y se vive en el amor al prójimo, el cuidado de la dignidad humana y el compromiso con la justicia y la reconciliación.
Pertenecemos a la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.)
Somos parte de la Iglesia Presbiteriana (PCUSA), una denominación cristiana histórica que afirma la centralidad de la gracia, la importancia del gobierno compartido de la iglesia y el llamado a vivir la fe en servicio al mundo.
​
La PCUSA se caracteriza por:
​
-
El gobierno de la iglesia mediante cuerpos representativos
-
La vida comunitaria y el liderazgo compartido
-
El compromiso con la justicia, la paz y la dignidad humana
-
La apertura al diálogo ecuménico y cultural
Una fe vivida en comunidad
Creemos que la fe se fortalece en comunidad. Caminamos juntos en la adoración, el aprendizaje, el servicio y el acompañamiento pastoral, confiando en que Dios nos llama a ser testigos de su amor en nuestra vida diaria.



